La inclusión de Guillermo García de Longoria en la lista del PP-Huelva para las próximas elecciones municipales, es la consecución lógica de un proceso de adquisición de cada vez mayores responsabilidades en la organización reformista. Le recuerdo sobre el año 2000 trabajando ya en el partido como jefe de comunicación. Yo acababa de incorporarme a la presidencia de la Tribuna de Cultura y al Comité Ejecutivo por la confianza de Curro Pérez, presidente provincial a la sazón. De esa manera y durante el tiempo que dediqué a trabajar dentro de la organización, colaboré en más de una ocasión con Guillermo y fui testigo de la la profesionalidad y el cariño con los que realizaba su trabajo dentro del partido. Willy -ese es el nombre por el que le conocemos los que de una forma u otra le somos cercanos, en el partido o por relación con los medios-, siempre ha derrochado simpatía y no ha ahorrado echar una mano a aquellos que lo han necesitado en el ejercicio de su profesión.
Los dos años y medio que el periodista ha pasado como portavoz provincial del partido, le han hecho acostumbrarse a la comunicación directa y a entrar en el fragor de la confrontación política. Este aprendizaje le ha dejadom bien preparado para convertirse en el concejal de la mayoría absoluta, ya que ocupa el número 14 en la candidatura, justo el de la independencia para el gobierno. Me llamó la atención que el díaen el que Pedro Rodríguez presentó la candidatura, él permaneció en su despacho y hubo que darle mucho ábnimo para que saliera a reunirse con sus compañeros y con los periodistas. Bueno, ya ven, todavía le queda timidez a García de Longoria y pudor político y humildad. Ojalá conserve estas virtudes muchos años, por Dios, que las echamos de menos en casi todos los políticos.
Pienso que Rodríguez ha acertado con esta elección y que ha sido justo ya que, en virtud de los cargos que ostenta dentro de la formación, Willy es un hombre de partido, pero no pertenece a la vieja guardia, sino que representa un caso de cierta asepsia política, de una indudable juventud pero ya muy experimentada por la práctica de su profesión y por la portavocía popular. Creo que García de Longoria realizará un buen trabajo en aquellas responsabilidades que se le encarguen después de las elecciones porque otra virtud que le adorna es la capacidad de trabajo y el compromiso de equipo, o sea, la lealtad y la ayuda para que todo el engranaje funcione unánimemente.
Willy siempre ha sido amable y sonriente y por eso tiene tanta aceptación entre los compañeros del mundo de la información. Pronto estará en el Ayuntamiento de la ciudad y entonces tendrá que elevar esas capacidades y rasgos de personalidad a la administración pública y quizás al contacto con los ciudadanos onubenses. Sólo con seguir en la línea de respetar a todos los seres humanos y de acercarse a ellos, ya habrá hecho buena parte de su trabajo y el rsto, el esrictamenyte profesional, con toda seguridad quedarár realizado e tiempo y forma. Ahora, salud y fuerza para seguir mejorando Huelva, la ciudad que todos amamos
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